Jamás olvide a quien te ayudo en los momentos difíciles

La amistad es quizás la forma más perfecta del amor. A diferencia de las relaciones con la familia, con los amigos el vínculo se elige, no se hereda.

Dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Y es verdad. Los buenos amigos son un bálsamo para la vida y un antídoto contra las enfermedades físicas y emocionales. 

Sin embargo, no todas las personas con las que tenemos un trato continuo son nuestras amigas. Ni todos quienes se dicen nuestros amigos lo son de verdad.

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Un verdadero amigo se preocupa sinceramente por ti
No aparece solamente cuando te necesita o cuando no tiene algo mejor que hacer. Por eso está al tanto de lo que te ocurre y no espera a que tú lo busques para hacerse presente. Le interesa saber sobre ti y será el primero en llegar cuando pases por un problema grave.

La preocupación que siente por ti es desinteresada. Simplemente te quiere y quiere que estés bien. No “se muere” si te pasa algo malo, ni tiene la intensidad emocional de otro tipo de relaciones, pero tú siempre tienes la certeza de que él está ahí.

Un verdadero amigo aligera las situaciones difíciles
Un amigo de verdad sabe que no es tu madre, ni tu confesor, ni tu psicólogo. Por eso, en lugar de sermonearte, o darte una cátedra del buen vivir, comparte los momentos difíciles contigo de manera espontánea y sencilla.

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Si sabe que estás frito, te invita a comer un helado, o a dar una vuelta por el parque. Si sabe que pasas por una situación desagradable, le restará drama y bromeará contigo para quitarle gravedad al asunto. Si sabe que sufres, estará a tu lado de una forma serena y no invasiva.


Un verdadero amigo sabe escucharte
Si algo distingue a la amistad verdadera es esa capacidad de escucha, que va mucho más allá de quedarse callado mientras otro habla. La escucha real es respetuosa y cálida. También está atenta a la palabra del otro y le ayuda a él mismo a escucharse.

Saber escuchar es no interferir con lo que el otro dice, si no es necesario. Es aceptar lo que el otro expresa, sin gestos o actitudes de desaprobación. Escuchar es acompañar en silencio a alguien, mientras da forma a sus ideas y a sus sentimientos a través de las palabras.
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